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8 de mayo 2019



La enferma vida de la locura humana: necesitamos cambiar paradigmas, objetivos y valores


Las pruebas se acumulan y relacionan.  Tan solo en los últimos dos años, hemos tenido la oportunidad de hablar aquí sobre: la devastación de los recursos naturales; las consecuencias de nuestra inconsecuencia hacia la especulación financiera ilimitada; la contaminación de los mares; la degradación y contaminación de los suelos; el envenenamiento de los seres humanos... Y ahora la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) (IPBES, por sus siglas en inglés) proporciona una prueba irrefutable de que la vida en la Tierra está decayendo.





No sólo está disminuyendo el número de especies, sino que esta disminución se está acelerando y, en general, el número de seres vivos está disminuyendo incluso en el caso de las especies que todavía no están directamente amenazadas de extinción. En palabras de Sir Robert Watson, Presidente de la IPBES. «La salud de los ecosistemas de los que dependemos, así como la de todas las demás especies, se está deteriorando más rápido que nunca. Estamos erosionando las bases mismas de nuestras economías, nuestros medios de subsistencia, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo.»

En síntesis, es la supervivencia de la humanidad lo que está en juego.

La declaración del IPBES es extremadamente seria y todo el mundo debe ser consciente de ella. Los expertos de la Plataforma no sólo observan y describen la regresión de la vida en la Tierra, sino que también explican el comportamiento irresponsable de la humanidad. Las principales causas de la enfermedad que afecta a la vida en la Tierra son, según estos científicos, "en orden decreciente de importancia: (1) cambios en el uso de la tierra y el mar; (2) explotación directa de ciertos organismos; (3) cambio climático; (4) contaminación y (5) especies exóticas invasoras".

El comunicado de prensa del 6 de mayo de 2019 resume en algunos puntos clave los resultados más importantes obtenidos gracias al trabajo de 145 expertos de 50 países y al análisis de 15,000 documentos científicos y oficiales. El informe es muy completo, pero tiene una limitación importante, ya que sólo analiza la biodiversidad de la superficie terrestre y no tiene en cuenta la que vive en el suelo, que tradicionalmente es descuidada por los investigadores. Esta es una laguna importante porque la biodiversidad subterránea es el sustrato básico sobre el que se asienta toda la vida superficial y desempeña un papel clave en el reciclaje de nutrientes, la descomposición de la materia orgánica y la limpieza del medio ambiente. Y esto no es un detalle ya que esta masa representaría, según algunas estimaciones, casi la mitad de la biomasa terrestre total. Este aspecto de la vida es todavía muy desconocido, a pesar de los trabajos sobre hongos realizados por Kew Gardens en el Reino Unido, publicados como el primer informe sobre la situación de los hongos en el mundo (State of the World's Fungi 2018),  Él  estima el número de especies de hongos en unos 5 millones.

Los resultados del trabajo realizado por IPBES ofrecen una imagen real de la biodiversidad superficial y demuestran, en particular, que las políticas de protección de la naturaleza aplicadas en los últimos años no han estado a la altura de los requerimientos.

También nos dicen que la situación no es totalmente desesperada, siempre que la humanidad recupere y cambie radicalmente su comportamiento haciendo «Un cambio fundamental a escala sistémica, que tenga en cuenta los factores tecnológicos, económicos y sociales, incluso en términos de paradigmas, objetivos y valores», lo que sin duda «provocará la oposición de aquellos que tienen intereses vinculados al statu quo».

Este diagnóstico, similar al realizado por lafaimexpliqueee.org, muestra que la vida (y la humanidad) sólo puede sobrevivir en la Tierra si cambiamos radicalmente nuestra percepción del mundo y de nuestro lugar en él. Vale la pena suspender por un momento el ajetreo diario y pensar en lo que ese cambio podría significar.

La percepción antropocéntrica del mundo según la cual nuestro lugar está en el centro de este se remonta a los cimientos de la cultura occidental. Damia, la activista global por los derechos humanos y una de las protagonistas de Octuor (novela de Materne Maetz recientemente publicada por Ediciones Verona), resume  el rumbo evolutivo que la humanidad ha seguido como resultado de la casi generalización de la ideología en la que se basa Occidente: «El mundo en el que vivimos es similar al valle que tenemos a nuestros pies y al que poco a poco está invadiendo la oscuridad. El camino que ha tomado en la historia lo ha cegado ante la verdadera esencia de nuestro universo y el lugar que la humanidad ocupa en él»". Y la respuesta que le da Gyalso, su interlocutor, ecologista y filósofo, indica el camino a seguir: «Guiar a la humanidad por un camino que no es ni el del individualismo salvaje ni el de la oposición entre el hombre y el resto del universo, ni el de un arcaísmo conservador que congelaría a la humanidad en el pasado». (Volumen 1, p. 329)

Para que esto suceda, el hombre debe dejar de concebirse «Como una entidad singular en el universo». (Volumen 2, p. 42). En palabras de Gyalso: «Nos engañamos a nosotros mismos cuando imaginamos que lo que nos rodea ha sido creado para nosotros… [que somos] diferentes del resto de la naturaleza, superiores a lo que nos rodea y, en consecuencia,...[que tenemos] el derecho de esclavizarla y utilizarla para nuestros fines egoístas».  (Volumen 2, p. 323). La humanidad debe perder la convicción de que ha sido llamada por una divinidad que la ha construido a su imagen «para sojuzgar a los peces del mar, a las aves del cielo, al ganado, a toda la tierra y a todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra» (Génesis 1,26) y debe recordar que «en el Génesis, [se] presenta [al ser humano] en forma de mineral, emergiendo de la arcilla». (Volumen 2, p. 95).

Afortunadamente, algunas personas hemos tomado conciencia del peligro que se cierne sobre nosotros mismos y la vida, resultado del comportamiento que hemos adoptado a lo largo del tiempo. Así, como informa Gyalso, en algún lugar al pie de los Himalayas, «Hay una cueva en las montañas donde, según se dice, es posible ver al animal más peligroso del mundo. Un día -aún era joven- entré en esa cueva, armado con mi coraje y un gran garrote como precaución, porque quería ver a esa fiera bestia. Entré en la semioscuridad, en una pequeña habitación que parecía iluminada. Entré con cautela y me encontré frente a un gran espejo donde vi mi reflejo con el absurdo garrote con el que me había equipado. Por mucho que mirara a mi alrededor, no había nada ni nadie más; estaba solo en la cueva y me tomó un momento darme cuenta de lo siguiente: el animal más peligroso del mundo soy yo, es el hombre, es cada uno de nosotros, prisioneros de nuestras pasiones, de nuestra ignorancia y de nuestra ceguera» (Volumen 2, p. 324).

Y este lugar que menciona Gyalso es muy real; el autor de estas líneas lo visitó personalmente hace algunos años.




Es, por tanto, la «triste procesión de tristes pasiones» de Spinoza la que, según Gyalso, se busca revertir: «Recuperar una virtud que nos permite alcanzar la plenitud de la existencia y traducir nuestra conciencia de la necesidad de transformar el mundo en una aceptación que genere en cada uno de nosotros la obligación de cambiar individualmente... liberándonos de nuestras ilusiones y aceptando nuestro verdadero lugar en la naturaleza, ayudando a perseguir el lento movimiento de la vida y de la evolución de la que somos sólo una etapa y no el fin último». (Volumen 2, p.. 325/326).

¡Una dura revolución cultural que probablemente habrá hecho saltar a muchos de ustedes cuando lean estas líneas! Pero esto es probablemente lo que se puede entender en la recomendación de IPBES para un «cambio fundamental... que tenga en cuenta... paradigmas, objetivos y valores».

Este desafío vital debe afrontarse lo antes posible. El informe de la IPBES nos da poca orientación sobre cómo lograrlo. Por el momento, al menos, la solución sigue siendo la ficción. Depende de todos nosotros imaginar cómo hacerla realidad. Lo cierto es que las pequeñas medidas cosméticas en «modo verde» que han sido propuestas por la mayoría de los movimientos políticos en la campaña para que elecciones europeas de fin de mayo se mantienen en línea con los paradigmas en vigor, que no bastan para abordar esta cuestión fundamental.

(Traducido por Byron Ponce Segura)


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Para más información (en idioma original):


  1. IPBES, Communiqué de presse: Le dangereux déclin de la nature : Un taux d’extinction des espèces « sans précédent » et qui s’accélère, Plateforme intergouvernementale sur la biodiversité et les services écosystémiques (IPBES), 2019.

  2. IPBES, Global Assessment Summary for Policymakers, 2019.

  3. IPBES, site web donnant accès à une série de rapport d’évaluation.

  4. Maetz, M., Octuor, roman (Tomes 1 et 2, 717 pages), Vérone éditions, Paris, 2018/2019.

  5. Willis, K. J. (ed.), State of the World's Fungi 2018, Royal Botanic Gardens, Kew, 2018.



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  1. Les Nations Unies nous avertissent: il faut arrêter le grand saccage des ressources naturelles, 2019.

  2. Jusqu’où la spéculation financière ira-t-elle ? Après les prix, les épidémies... et maintenant ? 2019.

  3. Pour gérer durablement nos ressources en eau, nous devons modifier notre consommation alimentaire, 2019.

  4. Dégradation des terres :  une conséquence grave des activités humaines avec des implications dramatiques sur l’alimentation, la santé et le bien-être de la population mondiale, 2018.

  5. La pêche et l’aquaculture mondiale en eaux troubles, 2018.

  6. L’alimentation d’origine marine et le tabac accusés d’être responsables du fort niveau de contamination en métaux des femmes enceintes en France, 2017.

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Mayo 2019

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